El Caballo en la Mitología y en el Ajedrez.

En muchas tradiciones al caballo se le ha relacionado con el mar, el mismo Poseidón, dios del mar, también era el Dios de los caballos. El paso de las aguas en la simbólica del caballo es crucial. En los ritos iniciáticos griegos o hindúes, el sacrificio del caballo era común, y los iniciados solían recubrirse con piel de caballo. Así observamos como el caballo está relacionado con el paso de un estado del Ser a otro.

En el ajedrez, el caballo describe un movimiento en “L”, saltarín, como el de la llama, similar al elemento fuego, revelador de la fuerza del Espíritu. El caballo termina siempre su movimiento en un cuadrado de color opuesto al de partida, y en una fila o columna diferente a la inicial, lo que inspira la idea de un paso de la realidad a otro diferente. En la “Ilíada” de Homero, la conquista de Troya por los griegos, se fragua gracias a un caballo de madera, lo que nos sugiere que el posible paso de la edad de Bronce a la de Hierro está ligado también con el simbolismo del caballo.

En cada ejército del juego del ajedrez hay dos caballos, ocupando las columnas dos y siete, y asentándose cada uno sobre un color diferente. En el “Fedro o del Amor”, Platón inspirado en Homero y en Orfeo, representa simbólicamente al alma por medio de una carroza tirada por dos caballos, donde el cochero representa al Pensamiento que dirige, y los dos caballos al principio de vida o pasión y al ardor.

También en el Carro del Tarot, observamos a dos caballos de diferentes colores que parecen dirigirse hacia lugares opuestos, pero a los que el cochero real encamina correctamente, conjugando los opuestos y uniendo contradicciones, para superar los obstáculos venideros del camino, comenzando así un viaje relacionado con el nuevo nacimiento, inherente al proceso iniciático.

En la mitología el caballo es guía para el hombre en los brillantes mundos espirituales de los dioses, medio entre el reino terrestre y lo espiritual, pero también en las oscuras regiones accesibles a través de los sueños. Su principal regalo es el de poder ver el futuro, ya que como conocedor de los misterios del otro Reino con su instinto comprende lo que el ojo humano no sabe ver ni distinguir, salvando así los hombres de los peligros. Por eso es guía, medio de transporte entre los mundos, viajero entre el reino terrestre y el espiritual.

A menudo se asocia con el fuego y el agua- las dos puertas de los mundos del más allá- a la vida y a la muerte, incorporando en si mismo el espíritu del grano como Epona su tutora y dándole los poderes de la fecundidad de la tierra y de la sexualidad, de la vegetación y de su poder de renovarse periódicamente, de la vida a través de la muerte, de los ciclos vitales ligados a la luna y a las aguas, de los poderes de los sueños, de la adivinación, pero también los caracteres brillantes del heroísmo y la nobleza.

ABRIENDO PUERTAS

El caballo nos llevara a viajes dimensionales, con su fuerza y coraje abrirá todas las puertas necesarias para transcender, buscando con su instinto el estado supremo.